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Sierra Norte, Guadalajara

 

El territorio de La Sierra Norte de Guadalajara comprende una superficie de 3.340 km2 que engloba 85 municipios dónde viven 11.065 habitantes.

 

Aunque es un amplio territorio presenta una identidad geográfica, social, económica, cultural e histórica bien definida.

 

Una geografía marcada por sus sierras: Sierra Gorda en su límite con Madrid, Sierra de Ayllón en su límite con Segovia, Sierra de Pela, Altos de Barahona y sierra Ministra en su límite con Soria.

 

Aquí encontramos el pico más alto de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, Pico del Lobo (2.273m) y los más representativos de la provincia de Guadalajara: Pico del Ocejón (2.049m) y Pico del Alto Rey (1.858m).

 

Este territorio cuenta con una amplia área de espacios protegidos por la singularidad y relevancia de sus ecosistemas:

 

PN Sierra Norte de Guadalajara (Hayedo Tejera Negra), PN Barranco del Río Dulce, micro reserva de los Cerros Volcánicos de La Miñosa, micro reserva de los saladares de la Cuenca del Río Salado, micro reserva de la Cueva de los murciélagos, micro reserva de la cueva de las Canalejas, Monumento natural de la Sierra Pela y la Laguna de Somolinos y Reserva Fluvial del río Pelagallinas además de amplias zonas de protección LIC y ZEPA.

 

Capítulo importante y con gran influencia en el paisaje es la red hidrográfica formada por ríos, arroyos y embalses.

 

Destacan los ríos Henares, Dulce, Salado, Sorbe, Bornova, Sonsaz, Lillas, Zarzas y otros arroyos que configuran el paisaje.

 

Embalses como el de Beleña, Vado, Alcorlo, Pálmaces y Atance constituyen una gran reserva de agua donde se pueden realizar algunas actividades de ocio acuático.

 

Es un gran espectáculo en primavera visitar la cascada del Gollorio del río Dulce o las Chorreras de Despeñalagua en Valverde de los Arroyos.

 

En cuanto a la fauna, y como especies más interesantes debido a su escasez, figuran la nutría, el gato montés, la garduña, el tejón, el turón, la comadreja. Zorros y lobos comienzan a aumentar su población. Además de jabalíes y corzos, que son los más abundantes.

 

Respecto a la caza menor abundan las perdices, liebres, conejos, tórtolas y diversos carnívoros. Entre las aves tenemos el águila real, buitre, mochuelo, gavilán, gansos, grullas, garzas, cigüeñas, abubillas, mirlos.

 

Los núcleos de población con mayor número de habitantes actúan como centros neurálgicos y cabeceras de la comarca son Sigüenza, Jadraque, Atienza y Cogolludo.

 

Como eje vertebrador de la comarca se encuentra Sigüenza, gran dinamizador turístico, con su casco medieval, catedral, castillo, iglesias románicas y numerosas joyas arquitectónicas.

 

Las otras poblaciones destacables en este territorio también cuentan con interesantes ejemplos de magníficos cascos urbanos rodeados de naturaleza: Atienza, Cogolludo, Jadraque, Campisábalos o Valverde de los Arroyos merecen una visita tranquila y detallada.

 

 

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Naturaleza

La abrupta orografía del terreno da lugar a numerosos arroyos y ríos de aguas cristalinas destacando el Jarama, el Sorbe, el Sonsaz, Lillas, Veguillas, Jaramilla, Bornova, Cañamares, Salado y Dulce que dan lugar a un paisaje único.

 

Cascadas en Valverde de los Arroyos con las Chorreras de Despeñalagua, la del Gollorío en Peregrina y otras, sobre todo en primavera, salpican el territorio.

 

Lagunas como las de Somolinos y Puebla de Beleña son puntos de atracción de fauna avícola.

 

Grandes picos como Alto Rey (1.858 m), el Ocejón (2.049 m) y el Pico del Lobo, con sus 2.273 m, es el más alto de Castilla-La Mancha destacan en el paisaje con su silueta de alta montaña.

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PN Sierra Norte de Guadalajara

La Sierra Norte de Guadalajara, también conocida como “Sierra de Ayllón”, se localiza en el sector oriental del Sistema Central y ocupa el cuadrante noroccidental de la provincia de Guadalajara. Comprende 35 términos municipales.

 

En la Sierra Norte de Guadalajara se ubican tres espacios naturales protegidos: el Hayedo de Tejera Negra, el Pico del Lobo Cebollera y la Reserva Fluvial del río Pelagallinas.

 

El área posee una excepcional importancia botánica, por albergar un amplio número de especies y comunidades eurosiberianas y orófilas, prácticamente únicas a escala regional, como los hayedos.

 

En 2017, junto con otros hayedos de España y Europa, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como extensión de los Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa.

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PN Barranco del Río Dulce

Los paisajes formados por sus bosques y los tres pueblos de su recorrido nos dejarán un magnífico recuerdo.

 

Los bosques que cubren este Parque Natural se componen fundamentalmente de encina y de quejigo, con mayor o menor espesura y altura. Donde el suelo escasea surgen las sabinas y los enebros. La mayor parte del área potencial del bosque en galería fluvial del río Dulce se encuentra actualmente ocupada por huertos o plantaciones productoras de chopo. Localmente aparecen rodales de este bosque bien conservado con chopos o álamos, sauces y fresnos.

 

El ambiente nemoroso del cañón facilita la presencia de especies propias de ambientes más norteños, como los arces y guillomos.

 

Entre los roquedos de las paredes del barranco podemos avistar buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos y chovas piquirrojas. En las riberas garzas y ánades reales, el martín pescador y la lavandera cascadeña.

 

El disfrute de los recursos naturales del Parque se puede completar con los proporcionados por el patrimonio cultural, destacando el conjunto histórico de la cercana Sigüenza. El Románico está representado por las preciosas iglesias de Jodra, Saúca y Pelegrina, contando ésta última con un maravilloso castillo.

 

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Microrreserva Saladares de la Cuenca del Rio Salado

Esta microrreserva forma parte del LIC (Lugar de Interés Comunitario) denominado Valle y Salinas del Salado, y es atravesada por el río Salado. Forman este espacio natural seis áreas de gran diversidad litológica (es zona de contacto del Sistema Central con la prolongación de la sierra de Ayllón) y en ella se dan condiciones muy singulares para flora y fauna.

 

Nos encontramos una vegetación (halófila) adaptada al medio salino muy raramente visible a 400 kilómetros del mar. Destaca la “Salicornia” o “espárrago de mar”. Soporta las condiciones salinas, pero es también muy sensible a cualquier alteración de su ecosistema.

 

Entre las villas medievales de Sigüenza y Atienza, en apenas 20 kilómetros, existen vestigios de más de 10 grandes explotaciones de sal. Muchas fueron abandonadas y poco queda en pie. En otras, como las de Imón, La Olmeda o Santamera, aún se puede apreciar su glorioso pasado como fuente de riqueza para la región. Las salinas de Imón hansido consideradas el conjunto salinero más antiguo de España y, durante muchos años, el más importante por producción y extensión.

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Arte

Sobresalientes ejemplos de iglesias de románico rural se pueden ver en Atienza, Pinilla de Jadraque, Carabias, Albendiego, Campisábalos y Sigüenza. En el arte gótico, lo más representativo está en la Catedral de Sigüenza.

 

Manifestación del arte renacentista lo tenemos en el Palacio de los Duques de Medinaceli en Cogolludo. El barroco está representado también en Sigüenza y Jadraque.

 

Así mismo hay que destacar la belleza de la arquitectura popular, los pueblos negros y sus castillos (en Sigüenza, Jadraque, Riba de Santiuste, Atienza…)

 

Tour Location

Localización

 

La Comarca de la Sierra Norte de Guadalajara se encuentra en la comunidad autónoma de Castilla la Mancha, en la provincia de Guadalajara.

 

Limita la noroeste con la provincia de Segovia y Soria, y al oeste con Madrid. Las comarcas guadalajareñas Alcarria Alta y Campiña delimitan meridionalmente la zona.

 

El punto más alto de la comarca y de Castilla la Mancha, se sitúa en el municipio de El Cardoso de la Sierra, en el Pico del Lobo, a 2.272 metros. Las cotas más bajas se encuentran en los valles del Henares y el Jarama, no superando los 1.000 metros de altitud. Cabe destacar que el pico referente de la Sierra Norte es el Ocejón (2.048 m).

 

Imprescindible

Ruta de la arquitectura negra

 

 

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Ruta camino de Santiago

 

 

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Ruta del Cid

 

 

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Ruta Románico

 

 

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Ruta Palacios

 

 

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Ruta Quijote

 

 

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Rutas y senderismo

 

RUTA DE LA ARQUITECTURA NEGRA

 

 

Si por algo es singular la Sierra Norte de Guadalajara es por la arquitectura negra de los pueblos de su extremo noroccidental.

 

Situados junto al límite de las provincias de Segovia y Madrid, los pueblos negros se encuentran enclavados al sur de la Sierra del Alto Rey, entre la Cuenca del río Cañamares y la línea que une los embalses de El Vado, el de Alcorlo y el de Pálmaces.

 

La pizarra es el material con el que se erigen estos sencillos y bellos pueblos, confiriéndoles ese color tan especial; pueblos en los que muros, cubiertas y pavimentos conforman conjuntos de un particular atractivo, por su gran uniformidad cromática, que salpica de un negro brillante las verdes sierras en las que se alzan, como son la de Ayllón, Alto Rey, del Ocejón y la Bodera, siendo su pico más emblemático el del Ocejón, con 2.048 metros de altura.

 

El verdor de la zona es debido en parte a las aguas de los ríos que la atraviesan, el Bornova, el Cañamares, el Jarama y el Sorbe. Su relieve montañoso accidentado, y la variedad y riqueza de su entorno convierten la comarca en un lugar único por su diversidad, con hayedos, rebollares, quejigares, encinares, pinares de pino silvestre y bosques de ribera junto a los cursos fluviales. Las edificaciones que conforman los llamados pueblos negros poseen unas características concretas. Las viviendas, generalmente de una planta, no son de grandes dimensiones y disponen de dependencias auxiliares como cuadras, cobertizos o pajares.

 

También son de pizarra el resto de edificaciones en las que desarrollar las labores según los distintos oficios, las parideras donde guarecer al ganado, la fragua, el lavadero o los edificios de uso común como el horno, por lo general de propiedad municipal. E igualmente singulares son sus características iglesias.

 

Los mejores ejemplos de arquitectura negra los encontramos en Matallana, La Vereda, Campillo de Ranas, Umbralejo, La Huerce, Zarzuela de Galve, Tamajón, Almiruete, Majaelrayo o Valverde de los Arroyos.

 

Para llegar hasta ellos, ADEL Sierra Norte propone comenzar la ruta desde la hermosa localidad de Cogolludo, famosa por la elegancia de su Palacio Ducal mendocino. Partiendo desde allí, pronto se divisa la majestuosidad del Pico del Ocejón, que domina la comarca convirtiéndose en referente de la ruta. Al norte se encuentra, dando entrada a los pueblos negros, Tamajón, donde destacan el Palacio de los Mendoza, actual sede del ayuntamiento, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Entre enebros, sabinas y encinas se encuentra la ermita de Nuestra Señora de los Enebrales y muy cerca, la Ciudad Encantada de Tamajón, conjunto de formaciones rocosas que brinda curiosas formas. No muy lejos de allí aparecen Campillejo y El Espinar, cuyas iglesias están construidas íntegramente en pizarra. En el Cardoso de la Sierra, rodeado de bosques de robles, pino y encina, destacan la iglesia de Santiago Apóstol, la ermita de San Roque, las fuentes de la plaza y la Maílla, la fragua, el molino o el Ayuntamiento. Campillo de Ranas es uno de los pueblos negros más singulares por la irregularidad de su orografía y la madera presente en su arquitectura. Cerca de Roblelacasa, una de sus pedanías, podemos encontrar la Cascada del Aljibe, que forma un doble salto de agua con una altura total de 10 m. En Majaelrayo, la arquitectura negra se hace presente en cada rincón. Sus fuentes datadas del siglo XVIII y los baños de Robledo, son conocidos por sus aguas curativas. En Valverde de los Arroyos, un pueblo con verdadero encanto, la arquitectura negra da un pequeño cambio de color debido al uso de cuarcita en sus construcciones. Uno de sus atractivos es la Catarata de la Chorrera, que tiene una altura de 120 m. En todos y cada uno de los pueblos que forman parte de esta ruta se pueden apreciar pequeños matices que los convierten en lugares únicos, llenos del encanto y la magia que les otorga no solo la pizarra sino también su cultura y sus tradiciones.

 

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RUTA DEL CAMINO DE SANTIAGO- RUTA DE LA LANA

 

 

La Ruta de la Lana, que une Alicante y Valencia con Burgos a través de Cuenca y Guadalajara recorriendo más de 675 km, es uno de los caminos que componen la red de rutas secundarias del Camino de Santiago.

 

Esta Ruta Jacobea de la Lana transcurre por uno de los trazados comerciales más antiguos de la península, siguiendo veredas, cañadas y caminos que antaño se usaran para la trashumancia y que, por tanto, era muy transitado tanto por pastores como por esquiladores y comerciantes de lana.

 

La relación de esta ruta con el Camino de Santiago se debe, según se recoge en el libro “La Ruta de la Lana. Guía del Peregrino a Santiago de Compostela. De Cuenca a Burgos”, al trazado seguido en el año 1624 por 3 peregrinos, que recorrieron la Ruta de la Lana para visitar la tumba del Apóstol. A su llegada a Burgos la Ruta conecta con el Camino Francés hasta alcanzar Santiago de Compostela.

 

El Camino de Santiago por la Ruta de la Lana entra en la provincia de Guadalajara desde la localidad conquense de Valdeolivas, y propone al viajero seis etapas, de las que cuatro discurren por el territorio de la Sierra Norte. En sus primeros pasos guadalajareños, la ruta pasa por pistas y caminos cómodos, atravesando amplios campos de cereal, para proseguir por robledales, pinares y monte bajo. Después de bordear las Tetas de Viana y cruzar por las localidades de Trillo, verdadero paraíso natural en las puertas del Alto Tajo, y de Cifuentes, donde el agua mana en cualquier rincón, la Ruta de la Lana entra en la Sierra Norte por Mirabueno y Mandayona, hasta salir de ella, camino de Soria, de Burgos y de Santiago, por Miedes de Atienza.

 

La ruta se adentra en la Sierra Norte desde Mirabueno, donde se pueden contemplar unas maravillosas vistas al río Dulce. En el centro del pueblo se puede admirar la Iglesia de Nuestra Señora de Mirabueno, de estilo renacentista rural edificado en el siglo XVI por maestros canteros seguntinos. Es de planta de cruz latina, con cuerpo central más elevado y contrafuertes laterales sujetando la gran bóveda. La puerta de entrada se abre al sur y tiene severas líneas renacentistas, la puerta está cubierta bajo un amplio pórtico sujeto por tres columnas que se alzan sobre altos y elegantes pedestales. La ruta transcurre por el centro del pueblo, Plaza de la Iglesia bajando por la zona de bodegas, fuentes y huertos hasta Mandayona Una ruta senderista junto a otra paralela, denominada “Carretera de los sietes”, muy transitada en primavera y verano por peregrinos a pie y en bicicleta. Entre las tradiciones de este municipio se encuentra la Romería, fiesta principal que tiene lugar habitualmente el mes de mayo, concretamente el primer sábado posterior a la fiesta de la Ascensión y a ella acuden los pueblos de la comarca con sus cruces parroquiales al frente, que fueron invitados por el alcalde y el párroco de Mirabueno a través de unos emisarios de la virgen que anteriormente habían recorrido las tres veredas durante el mes de mayo.

 

El entorno es perfecto para realizar todo tipo de actividades relacionadas con la naturaleza, senderismo, mountain bike, etc.

 

La Ruta finaliza en Mandayona, junto a la vega del río Dulce.

 

La cuarta etapa, pasa por Baides, localidad atravesada por el río Henares y el río Salado, que se unen en uno solo, el Henares, tras pasar el barrio de la estación, y finaliza en la ciudad medieval de Sigüenza. La etapa número cinco, pasa por Viana de Jadraque, en la que visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, y continúa hacía Huérmeces del Cerro, que guarda en su arquitectura civil claros ejemplos de arquitectura popular de la serranía de Atienza y donde contemplar la belleza de la iglesia parroquial de estilo barroco de Nuestra Señora de la Soledad. Prosigue por Riba de Santiuste, en la que sobresalen, conservados desde el siglo XII, su castillo montano, encaramado en lo alto de un cerro casi inaccesible, y su iglesia románica dedicada a San Salvador. Antes de llegar al final de la etapa, el camino pasa por Riofrío del Llano, municipio rodeado de bellos paisajes de media montaña. La etapa termina en la villa de Atienza, que conserva en su trazado medieval hermosas muestras de arquitectura civil, además de su castillo, que cuenta con una de las torres del homenaje más impresionantes de la provincia, y diferentes iglesias, algunas de ellas convertidas en museos. La sexta etapa, parte hacia tierras de Soria pasando por Tordelloso y Alpedroches, y deja la provincia de Guadalajara desde la pequeña localidad de Miedes de Atienza, interesante conjunto urbano situado en la Sierra de Pela, en el que destacan el Ayuntamiento y la Iglesia de la Natividad.

 

La Ruta está perfectamente señalizada con la fecha amarilla y las conchas propias de la señalética del Camino de Santiago.

 

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RUTA DEL CID

 

 

El Cantar de mío Cid es una de las obras de literatura épica más importantes de Europa. Desde hace más de cien años, estudiosos e historiadores han recorrido los itinerarios descritos en este cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas en la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, popularmente conocido como El Cid Campeador.

 

El caballero Rodrigo Díaz nació en la pequeña localidad burgalesa de Vivar del Cid, posiblemente hacia 1043, y murió en Valencia en 1099.

 

Con su muerte comenzó su leyenda recogida y contada en romances y poemas populares que entonces se transmitían oralmente, de pueblo a pueblo, gracias a juglares y poetas.

 

A finales del siglo XII, la historia se plasmaría de forma escrita en El Cantar de Mío Cid, que narra elogiosamente las hazañas de Rodrigo por tierras castellanas, aragonesas y levantinas durante su destierro, decretado por el rey castellano Alfonso VI.

 

 

La Ruta del Cid se adentra en nuestra provincia, procedente de Soria, por la Sierra de Pela, desde la localidad de Miedes de Atienza, según reza el propio Cantar de Mío Cid. Desde Miedes, el Cid se dirigió con sus mesnadas hacia Atienza, recorriendo pequeños emplazamientos de la Sierra Norte, como Bañuelos, Romanillos de Atienza, Casillas o Bochones. Sin embargo, la villa atencina sería bordeada, ante el emplazamiento de la fortaleza, “peña muy fuerte”, según la describe el cantar.

 

El camino prosigue por poblaciones como Naharros, Robledo de Corpes o Hiendelaencina. También pasa por localidades de la comarca de La Alcarria como Congostrina y La Toba. Así, llegará hasta Castejón de Henares, a través de Jadraque y Matillas. Desde este emplazamiento, el Cid manda en algarada a Alvar Fáñez de Minaya, por el valle del Henares, hasta Hita y Guadalajara, localidades que serán conquistadas por éste, para la corona castellana. Por ello, este ramal del Camino del Cid se denomina “Algarada de Álvar Fáñez”. De vuelta a Castejón, El Cid parte con sus mesnadas Henares arriba y cruzando las Alcarrias llega hasta las cuevas de Anguita, lugar donde estuvieron acampados, atravesando Barbatona (Sigüenza), Alcolea del Pinar y Aguilar de Anguita. Por Anguita, sigue hacia Maranchón y desde allí el Cid Campeador continua, de nuevo hacia tierras sorianas, dirección Medinaceli. Posteriormente, siguiendo las indicaciones del famoso cantar de gesta, la ruta vuelve a nuestra provincia entrando desde Teruel por Monreal del Campo, hacia Molina de Aragón. Por lo que la ruta del Cid dentro de la provincia de Guadalajara guarda dos itinerarios, el denominado Camino del Destierro, que discurre, en gran parte, por la Sierra Norte, y el segundo itinerario, dentro del denominado Camino de las Tres Taifas, por el Señorío de Molina. Las etapas marcadas en la Ruta del Cid, que transcurren por la Sierra Norte, en su versión senderista, bautizada como “En Tierras Musulmanas”, son las siguientes:

  • Etapa I “Comienza la aventura” de Retortillo de Soria a Atienza (22,700 km)
  • Etapa II “Por el Robledal de Corpes” de Atienza a Hiendelaencina (28,600 km)
  • Etapa III “Del Cañamares al Henares” de Hiendelaencina a Jadraque (25,200 km)
  • Etapa IV “Entre dos ríos: del Henares al Dulce” de Jadraque a Mandayona (20,300 km)
  • Etapa V “Naturaleza a historia: del río Dulce a Sigüenza” de Mandayona a Sigüenza (23,200km)
  • Etapa VI “Historia, arte y leyendas” de Sigüenza a Alcolea del Pinar (20,800 km)
  • Etapa VII“ Las Cuevas de Anguita” de Alcolea del Pinar a Maranchón y a límite provincia de Soria (31,400 km + 6,460 km)

 

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RUTA DEL ROMÁNICO

 

 

La Sierra Norte de Guadalajara es una zona rica en patrimonio histórico que tiene en sus ermitas, iglesias y demás edificios religiosos del románico sus mejores joyas arquitectónicas.

 

El arte románico se introdujo en Castilla con la primera repoblación cristiana a finales del siglo XI y, al igual que en el resto de Europa, se mantuvo como tendencia hasta la primera mitad del siglo XIII. Si bien tiene sus expresiones más destacadas en edificios religiosos como catedrales, iglesias, monasterios o ermitas, por ser éstas las construcciones de la época que mejor se han conservado hasta nuestros días, también se ve reflejado en obras civiles como puentes, murallas, castillos o torres, de los que se conservan muchos menos.

 

Construcciones funcionales, sobrias, de gruesos muros y pilares robustos, con la piedra como protagonista, que desprenden armonía, sencillez y originalidad, se pueden encontrar en los rincones más inesperados de la serranía guadalajareña.

 

Desde el grupo de acción local ADEL Sierra Norte, proponemos un recorrido por el románico de una zona en la que ciudad, villas y pueblos esconden auténticas joyas que no dejan indiferente a nadie.

 

Dominando el valle del Henares se encuentra Sigüenza, reconquistada a principios del siglo XII por Bernardo de Agen, primer obispo de la ciudad en la Edad Media. Fue él quien propuso la edificación de una catedral ubicada entre el castillo, antigua alcazaba árabe, y la iglesia de Santa María de los Huertos, sobre las ruinas de una vieja basílica visigoda. La catedral de Santa María es un templo fortaleza, rodeado de grandes muros y defendida por dos imponentes torres. De estilo románico son su fachada principal, los grandes pilares del crucero, algunos de la nave central y todos los muros inferiores de la iglesia.

 

Además de la catedral, datan de esta época las iglesias de Santiago y San Vicente.

 

También se conservan parte de las murallas y algunas de sus emblemáticas puertas de acceso al casco antiguo de la ciudad mitrada. Tras la reconquista de Sigüenza en 1124, todo este territorio se repobló surgiendo a su alrededor diferentes asentamientos en los que se erigieron edificios religiosos que hoy conforman el románico rural.

 

Ejemplo de ello son la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Sauca, construida bajo el mecenazgo del Obispo don Rodrigo, o la iglesia del Salvador en Carabias, ambas con hermosas galerías porticadas, propias del románico español que servían como atrio donde se instalaba la pila bautismal y, además, como lugar de reunión del concejo. También son muestra del románico rural, la sencilla pero hermosa iglesia de Nuestra Señora de la Natividad en Pozancos o la iglesia de San Juan en el amurallado Palazuelos. Continuando el viaje hacia el norte, camino de la villa de Atienza, cruzando el rio Salado nos encontramos con Imón, donde aún se conservan sus antiguas salinas, que durante mucho tiempo fueron las salinas de interior más importantes de la península y cuya explotación fue concedida al obispado de Sigüenza. La sal de Imón sufragó, entre otras obras, la catedral de la ciudad del Doncel.

 

 

En la villa medieval de Atienza se pueden visitar, además de la iglesia de Nuestra Señora del Val, las iglesias de Santa María del Rey, el Salvador, la Trinidad, San Gil y San Bartolomé, convertidas en museos donde se guardan piezas del amplio patrimonio religioso que encierra la villa. En un paseo por el tiempo, a medida que vamos avanzando en el camino, seguimos encontrando los más ejemplos singulares del Románico Rural, como la ermita de Santa Colomaen Albendiego, en el que destaca su ábside y las ventanas adornadas con celosías mudéjares; la iglesia de San Bartolomé en Campisábalos, en la que destaca la capilla de San Galindo cuyo muro exterior alberga un friso único en su género que alude a las labores agrícolas; la iglesia de Villacadima con notables influencias mudéjares; la iglesia de la Natividad en Hijes, la iglesia de la Natividad en Romanillos de Atienza o el templo de Pinilla en Jadraque.

 

De la época medieval, expresión de un pasado bélico y de luchas entre moros y cristianos, son las fortificaciones de Atienza, Galve de Sorbe, Jadraque o Sigüenza, este último, reconstruido después de la guerra civil convertido en parador de turismo. Sin duda lugares desde los que se pueden contemplar los paisajes característicos de una sierra que esconde, en cualquiera de los pequeños núcleos de población que la salpican, verdaderas joyas arquitectónicas que merece la pena conocer.

 

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RUTA PALACIOS Y CASTILLOS EN EL VALLE DEL HENARES

 

 

Junto al valle del Henares, bordeando la Sierra Norte de Guadalajara, se erigen una serie de localidades que poseen un gran patrimonio arquitectónico y artístico, en las que se encuentran monumentos con estilos que van desde el románico al renacentista, y entre los que destacan palacios y castillos.

 

Esta ruta discurre junto al cauce del río Henares desde su nacimiento en el término municipal de Sigüenza (en Horna), recorriendo pueblos pintorescos como Pelegrina, La Cabrera, Mandayona, Bujalaro, Jadraque, Cogolludo o Arbancón, hasta llegar a Beleña de Sorbe.

 

Comenzando el recorrido desde el municipio más cercano a la capital de la provincia, Guadalajara, nos encontramos con Beleña de Sorbe. Construido en un gran desnivel sobre peñas que se asoman al río Sorbe, Beleña conserva desde la época medieval vestigios de su antiguo castillo, su iglesia románica y el puente andalusí. Su posición, entre la Sierra de Ayllón y la Campiña, le confirió en su día gran importancia estratégica. A solo diez kilómetros, situado en la cabecera de un arroyo que baja desde la Sierra al Henares, está Cogolludo, municipio cuyo origen se remonta a la prehistoria, tal y como muestran los importantes restos de una ciudad de la Edad de Bronce ubicados en la loma del Lomo.

 

El principal atractivo de la villa de Cogolludo es su magnífica pieza palaciega de estilo renacentista, con patio decorado en estilo plateresco y fachada de almohadillado, siguiendo el estilo de los modelos italianos. En el trayecto hasta Arbancón, pueblo que es un claro ejemplo de la arquitectura popular serrana y donde destacan su iglesia y la Plaza de los Cuatro caños, descubrimos las ruinas del Castillo de Cogolludo, fortificación medieval de planta pentagonal, que nos permite vislumbrar cómo los pueblos crecían al amparo de los castillos.

 

Continuando río arriba aparece Jadraque, villa de origen romano, de la que según cuenta la leyenda que, en 1085 fuera reconquistada por el mismo Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, y que pasó a pertenecer a los Mendoza cuando a finales del siglo XV, el Cardenal Pedro González se hiciera dueño tanto de la Villa como del Castillo.

 

En la Casa-Palacio de los Arias Saavedra pasó una temporada en 1808, Gaspar Melchor de Jovellanos, quien decoró personalmente una de las salas del palacio. Hoy, se puede admirar restaurada.

 

La iglesia parroquial es un grandioso edificio de estructura renacentista y manierista, en el que sobresalen su gran torre, la portada y un altar barroco, así como el magnífico lienzo de Zurbarán, Cristo recogiendo sus vestiduras, pintado en 1661.

 

Dominando la villa se alza su gran castillo situado, según Ortega y Gasset, en “El cerro más perfecto del mundo”.

 

De Jadraque nos dirigimos hacia Sigüenza, siguiendo por el Valle del Alto Henares, y atravesamos Bujalaro, lugar por el que pasaba la antigua vía romana y posteriormente el camino real hacia Aragón. La iglesia de esta pequeña localidad posee una magnífica portada plateresca.

 

Prosiguiendo el camino encontramos Villaseca de Henares, situada sobre un altozano que domina la vega del río Dulce, muy cercano a su desembocadura en el Henares y que tiene una iglesia parroquial románica en lo más alto del poblado. En su interior destaca el artesonado y, en el exterior, en su muro sur, la portada decorada con cordoncillo y puntas de diamante.

 

Siguiendo la ruta llegamos a Mandayona, por la que pasaba la misma vía romana, y donde se encuentra el centro de interpretación del Río Dulce. Dentro del Parque Natural del Barranco del río Dulce, aparecen La Cabrera y Pelegrina.

 

En el primero, destacan la iglesia parroquial románica y el molino donde se fabricaba el papel para los billetes en la época de Alfonso XIII.

 

En el segundo, su castillo, actualmente en ruinas, que, dominado el valle del río Dulce, lugar fuertemente ligado a Félix Rodríguez de la Fuente. Allí se rodaron algunas de las imágenes más impactantes de su serie “El hombre y la tierra”.

 

En el final de la ruta se alza Segontia, “la que domina el valle”, actualmente conocida como Sigüenza. Declarada conjunto histórico-artístico, por su fabuloso patrimonio arquitectónico, en 1965, es una de las ciudades medievales que guarda con mayor pureza la imagen de las antiguas urbes españolas. Su aspecto general, y el detalle de sus calles, plazas y monumentos, fielmente conservado, la hacen figurar en el reducido catálogo de los más bellos conjuntos urbanos de Europa. En ella destacan el Castillo, antigua alcazaba árabe y posterior residencia de obispos, actual parador de turismo, y su Catedral fortaleza, comenzada en estilo románico y finalizada siguiendo las líneas del gótico, cuenta con un interior de gran riqueza ornamental y encierra joyas únicas como el retablo de Santa Librada, la sacristía de las Cabezas o la capilla de San Juan y Santa Catalina, en la que se encuentra la escultura funeraria de Martín Vázquez de Arce, El Doncel de Sigüenza. También destacan, en la conocida como Ciudad del Doncel, la Plaza Mayor, la Casa del Doncel o el Palacio de Infantes, entre otros de los muchos monumentos que aún conserva la ciudad mitrada, sede del obispado de Sigüenza – Guadalajara desde que fuera reconquistada por Bernardo de Agen en 1124.

 

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RUTA DEL QUIJOTE

 

 

La llamada “Ruta de Don Quijote” discurre principalmente por tierras de Castilla – La Mancha siguiendo las andanzas del Ingenioso Hidalgo, protagonista de la obra universal escrita por Miguel de Cervantes y publicada en 1605 y 1615 (segunda parte). Su recorrido atraviesa los parajes en los que el célebre escritor situó las aventuras y desventuras del Caballero de la Triste Figura. Esta ruta fue declarada Itinerario Cultural Europeo, convirtiéndose en la cuarta ruta española reconocida a nivel continental detrás de El Camino de Santiago, El legado de Al-Andalus y Las Rutas de los Sefardíes.

 

El último tramo de la Ruta de Don Quijote, con un recorrido de 63 kilómetros, transcurre en la provincia de Guadalajara, partiendo de La Fuensaviñan y con destino final en Atienza, Este tramo, situado en el límite norte de Castilla - La Mancha, no tiene conexión con ningún otro tramo de la ruta.

 

El itinerario de la décima etapa de la ruta de Don Quijote comienza, desde el sur, en La Fuensaviñan, lugar de obligado paso del Ilustre Caballero en su viaje hacia Barcelona. El pueblo cuenta con un área recreativa junto a las fuentes romanas dando inicio al camino, que está señalizado mediante balizas y paneles informativos. Atravesando el parque Natural del Barranco del río Dulce, después de pasar por La Torresaviñan y dejando atrás su castillo medieval, del que se conservan parte de sus murallas y la torre del homenaje, llegamos a la hoz de Pelegrina, pueblo singular erigido en lo alto de una loma y coronado por las ruinas de su castillo medieval.

 

Frente a la población y con vistas al valle se encuentra el mirador dedicado al famoso naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, quien rodó, en este entorno, algunas de las imágenes más espectaculares de la serie “El hombre y la tierra”.

 

Después de disfrutar del espectacular entorno natural que baña el río Dulce, la ruta conduce hasta Sigüenza, ciudad medieval presidida por su monumental castillo, actualmente parador de turismo, y su impresionante Catedral fortaleza, en la que descansa Martín Vázquez de Arce, guerrero seguntino famoso por su espectacular escultura funeraria, tallada en alabastro y que muestra al conocido como El Doncel de Sigüenza tumbado mientras lee eternamente la página de un libro. Tras visitar la Ciudad del Doncel, que conserva numerosos testimonios de un pasado singular transportando al viajero a otra época, la ruta se bifurca en dos ramales que posteriormente confluirán en las Salinas de Rienda. Por un lado, el camino parte hacia Valdelcubo, que guarda en su recorrido el castillo de Guijosa cerca de la localidad de Alcuneza, donde encontramos la Iglesia Parroquial de la Cátedra de San Pedro de Antioquía y la Ermita de la Virgen de la Soledad, además de sus salinas y sus cuevas naturales, utilizadas tiempo atrás para recoger a animales o guardar los aperos de labranza.

 

Por otro lado, la ruta parte de Sigüenza hasta llegar a Atienza, descubriendo por el camino el castillo y la muralla de Palazuelos.

 

Desde La Olmeda de Jadraque, donde destacan la iglesia parroquial de San Mateo y la Ermita de la Soledad, un pequeño desvío permite acercarse a Santamera, a orillas del embalse del Atance. Bañadas por el río Salado, éstas son tierras de salinas, como las de la Olmeda de Jadraque, las de Bujalcayado de las que apenas quedan vestigios, y las de Imón, cuya explotación se remonta a la época romana, y que llegaron a ser las salinas de interior más importantes de la península.

 

Continuando hacia Valdelcubo aparece imponente, dominando desde lo alto, el castillo de Riba de Santiuste.

 

La ruta toma rumbo oeste para llegar a Sierra Gorda, paraje donde se levanta Rienda, con su interesante iglesia románica.

 

Prosiguiendo el camino, ya casi llegando al final, está Tordelrábano, con su popular caserío serrano. El camino concluye en Atienza, hermosa villa medieval que conserva en los restos de su castillo una de las torres del homenaje más espectacular de la provincia de Guadalajara. Por su gran riqueza patrimonial y su magnífico casco antiguo, Atienza fue declarada conjunto histórico en 1962. Aún conserva la antigua muralla y dos de las puertas que defendían la ciudad, como la del Arco Arrebatacapas, que separa las dos plazas más importantes de la villa, la plaza del Trigo, donde antiguamente se celebraba el mercado y en la que se encuentran la Iglesia de San Juan y varias mansiones nobles como la denominada Casa del Cabildo, y la plaza del Ayuntamiento, que destaca por sus soportales y en la que abren sus puertas las Casas Consistoriales, en una edificación del siglo XVIII.

 

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Tradiciones

 

Cada pueblo celebra sus propias fiestas en honor a su patrón. Las manifestaciones más representativas son:

 

Danzas de la Octava del Corpus en Valverde de los Arroyos

 

Esta fiesta ancestral cuyo origen se remonta a la Edad Media, se celebra el domingo siguiente al Corpus; conocida por sus danzantes, incluye la representación de sainetes y autos sacramentales en el pórtico de la iglesia. Está documentada desde el siglo XVI y nunca dejó de celebrarse, incluso en los años más duros de la despoblación.

 

El oficio de danzante (8 más la botarga) lo hereda el primogénito; de ahí que la edad media sea alta y que no actúen fuera del pueblo. Los danzantes llevan trajes muy vistosos, con falda sobre pantalón blanco y tocado de motivos florales. El botarga (la zorra) viste diferente, cambiando tocado por gorra.

 

Las danzas tienen origen pagano y se cristianizaron en el siglo XVII. Se ejecutan6 (fueron 12), la primera en las eras, tras la misa; de vuelta a la plaza la danza de los Molinos, la del Cordón… Su belleza se ve realzada por el entorno y las vistas.

 

Fiesta del Santo Niño Majaelrayo

 

Las fiestas del Santo Niño, Dulce Nombre de Jesús, son unas fiestas declaradas el 11 de febrero de 1986 como de Interés Turístico Regional. Estas fiestas se celebran cada primer domingo de septiembre en Majaelrayo. La encargada de organizar la celebración es la Hermandad del Santo Niño, con la ayuda del resto del pueblo.

 

Los protagonistas de la fiesta son ocho danzantes, aunque antiguamente eran doce, que bailan, con unos característicos trajes, delante de la imagen del Santo Niño. Entre las danzas tradicionales que desarrollan podemos encontrar piezas de paloteo, las clásicas cintas y un nutrido y tradicional repertorio serrano como la Danza de Espadas o la Danza de las Fajas.

 

Los danzantes intervienen en la fiesta activamente, ayudando en la Misa, y acompañando al sacerdote cuando se traslada en procesión hasta la plaza. Antiguamente, ellos interpretaban también una especie de "auto" o comedia humanística, de raíz pastoril, así como recitaban una loa en honor del Santo Niño.

 

Junto a estos danzantes no podrían faltar las botargas y la música que acompañan todos los bailes. Además, la botarga y el aspirante a botarga, salen el último día de las fiestas, momento en que el aspirante tomaba el relevo y promete cumplir sus deberes al año siguiente.

 

Pasión viviente Hiendelaencina

 

Se inició en el año 1972, por impulso del entonces sacerdote Don Bienvenido Larriba y del maestro Abelardo Gismera, que, con un grupo de jóvenes, sacaron a la calle el Vía Crucis que se realizaba en el interior de la Iglesia. Tomaron como base una transcripción literal de los Textos Bíblicos, que, aderezada con un lenguaje popular, fresco, respetuoso, e incluso, en muchos casos, fruto de la improvisación, dio forma a unos diálogos que se conservan desde entonces.

 

Los actores, todos ellos no profesionales y vecinos del pueblo, escenifican la Pasión Viviente en la Plaza Mayor, culminando la obra con la crucifixión en un pequeño cerro cercano y con el Alto Rey como telón de fondo.

 

Decorados, escenarios, vestuario y ambientación, han sido todos, manufacturados por los propios vecinos, que también colaboran en la infraestructura organizativa.

 

Santa Águeda en Arbancón, Membrillera y Cogolludo

 

En esta fiesta, cuyo origen se remonta al siglo XVI, las mujeres toman el poder por un día: mandaban en casa, eran nombradas alcaldesas, sacaban a bailar a los hombres, se perseguía a los hombres para pedirles propina con la que sufragar la merendola femenina … Antaño estaba muy extendida (Valdesotos, Almiruete, Beleña de Sorbe, Muriel,…); ahora sobrevive en Jadraque y alcanza su esplendor en Cogolludo.

 

Se eligen dos alcaldesas, una por las mujeres de la villa y otra por el municipio entre mujeres españolas de relieve. Vestidas con sus trajes tradicionales, se organizan en pasacalle para acudir a la iglesia, asisten a misa, pujan por llevar las andas en la procesión, reparten el “pan de Santa Agueda” (rosquillas) a los visitantes, bailan en la plaza y sacan a los hombres a bailar. Música, bailes tradicionales, risas y buen ambiente completan esta fiesta singular.

 

Botarga de la Candelaria en Retiendas

 

Esta botarga ancestral de la candelaria sale el fin de semana del 2 de febrero ó el siguiente; nunca dejó de hacerlo (es la única de Guadalajara que siempre salió). La tarde del sábado, la botarga aparece en el terraplén, baja gritando y persigue a los niños. Luego va por el pueblo animando a los vecinos a ir a la iglesia; él se queda fuera y requiebra a las mozas. Tras la merienda, hoguera en la plaza, saltos sobre el fuego, cenizas y tiznado de las mozas, … elementos imprescindibles de la botarga.

 

Antes de la misa del domingo (12 h) sale la procesión de la Virgen de las Candelas hasta el puente, con la botarga bailando delante de la imagen y caminando de espaldas. Acabada la misa, la subasta; más tarde el “apedreo” del pájaro y la botarga, que seguirá con sus mojigangas hasta la hora de la comida familiar.

 

Botargas y mascaritas de Almiruete

 

Tradicionalmente botargas y mascaritas debían ser solteros y salían el martes de carnaval. Tras la recuperación en 1984, dicha fiesta pasó a celebrarse el sábado de carnaval. Las máscaras son uno de los símbolos más característicos del carnaval y representan motivos campestres y pastoriles. Llegada la fiesta, las Botargas ataviadas con polainas, cencerros, abarcas, garrote, sombreros de diverso colorido atraviesan los campos y se aproximan al pueblo, para entrar en él bajo un ensordecedor estruendo provocado por los cencerros.

 

 

Las Botargas dan vueltas al pueblo haciendo sonar sus cencerros y en un momento dado recogen a las Mascaritas que salen de una de las casas del pueblo. Una vez juntos vuelven a la plaza cargados de pelusa ellos y confetis y papelillos de colores ellas, esparciéndolos entre los asistentes, acto lleno de risas y alegría distintivo de este Carnaval.

 

La Caballada de Atienza

 

La Caballada de Atienza es, sin duda, la fiesta más representativa del pueblo. Conmemora un hecho histórico ocurrido hace más de 850 años, en 1162, cuando Alfonso VIII, siendo aún un niño, era rey de Castilla y su tío, Fernando II de León, presionaba política y militarmente aprovechándose de la situación de minoría de edad de Alfonso para hacerse con la corona castellana. Las familias nobiliarias más importantes de la época, la de los Lara y la de los Castro, prestaban su apoyo de manera enfrentada a la causa de Alfonso (los Lara) y a la causa leonesa (los Castro). La primera de ellas condujo al joven rey castellano hasta Atienza y le resguardó tras sus murallas. Las tropas pro-leonesas sometieron entonces a la villa a un asedio, que se prolongó en el tiempo, hasta que la mañana de Pentecostés de 1162, la cofradía de arrieros existente entonces en Atienza ideó una estratagema para solucionar la situación: pidieron permiso para atravesar el asedio simulando realizar una romería a la cercana ermita de la Virgen de la Estrella y aquello sirvió de distracción a las tropas leonesas. Mientras tanto, las caballerías más veloces condujeron al rey niño hasta Ávila. De esta manera Alfonso VIII pudo conservar la corona castellana independiente de la de León.

 

Aquella gesta supuso el comienzo de la hoy conocida como fiesta de La Caballada, organizada actualmente por los herederos de aquella cofradía de arrieros, la Cofradía de la Santísima Trinidad. Ésta conserva documentación que acredita su presencia desde el siglo.

 

Los Armaos de Sigüenza

 

En los siglos XVI y XVII siglos se fundaron en Sigüenza las Cofradías de la Vera Cruz y del Santo Sepulcro, fusionadas al cumplir el primer tercio del XX. Sus cofrades son los que portan los pasos de Semana Santa en las procesiones que recorren la ciudad desde el Domingo de Ramos al de Resurrección. Es una de las semanas del año de mayor afluencia turística.

 

 

Estos cofrades se dividen en hermanos de vela y hermanos de carga. Estos últimos, que son los que llevan sobre sus hombros los pasos, son popularmente llamados armaos, a causa del traje de rasgos militares que visten. Compuesto de camisa blanca, calzón y chaquetilla de pana negra, y medias y zapatos del mismo color. Sobre este traje de dentro se colocan un cuero o coleto, y unas mallas o corazas, que se componen de peto y espaldar, y que ciñen con una vistosa faja de color rojo. Completan el traje un yelmo y una lanza.

 

El paso típico de estos hermanos de carga, arrastrando los pies al portar las imágenes, es conocido como el paso de armao y es uno de los sonidos más peculiares de las procesiones seguntinas. La tradición de ser armao pasaba siempre de padres a hijos o de hermano a hermano o entre amigos. Pero en la actualidad, y desde el 2016, las mujeres pueden ser hermanas de carga.

 

Fiesta de San Juan en Jadraque

 

Declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial en el año 2014.

 

Las tradicionales hogueras de San Juan en la actualidad se celebran el sábado más cercano a la noche de San Juan. Fueron recuperadas en el año 1988 por los vecinos para juntarse en una popular cena medieval y el posterior salto de las hogueras, teniendo como marco privilegiado el Castillo del Cid.

 

Todos los participantes, jadraqueños y forasteros, se reúnen en el interior de la fortaleza, ataviados con trajes medievales para la cena, amenizada por dulzaineros. A las doce de la noche se encienden las hogueras, donde los más atrevidos saltan el fuego, para dar la bienvenida al verano y ver amanecer, desayunando chocolate con churros. El Castillo se engalana con banderas y pendones.

 

Celebración con una fuerte vinculación con el Cid Campeador por ello la organización entrega el premio Don Rodrigo y Doña Jimena para reconocer la trayectoria, los valores, la actividad y el compromiso de un hombre y una mujer, haciéndoles entrega de una espada Tizona.

 

La Cena de San Juan de Jadraque fue distinguida en el año 2015 con el V Premio Alvar Fáñez, concedido por el Consorcio del Camino del Cid, por su destacada labor de dinamización, promoción y conservación de la Ruta del Camino del Cid, está organizada por la asociación Cultural Reconquista, ayuntamiento y otras asociaciones.

 

 

GASTRONOMÍA

 

Tradicionalmente el cordero, los productos de matanza y las legumbres han sido los platos fuertes para poder combatir los rigores del frío invierno.

 

 

Famosos son los asados de Cogolludo, Atienza, Hiendelaenciana, Sigüenza y Jadraque con su peculiar salsa de hierbas.

 

Gran sabor aporta los jamones y embutidos bien curados con el aire de la sierra.

 

Finas son las judías de Ures, Alboreca, Membrillera y Pozancos.

 

Como platos económicos y sencillos están las migas, las gachas, patatas cocidas que, junto a la cecina de cabra, la caza fresca o conservada en escabeche, níscalos, setas y pesca, cubrieron las necesidades de nuestros antepasados.

 

La gastronomía actual que podemos encontrar en la mayoría de los restaurantes de la Sierra Norte recupera estos platos tradicionales dando gran protagonismo a los ingredientes de la zona pero también tenemos establecimientos que están desarrollando proyectos muy interesantes de alta cocina , siendo los ejemplos más importantes los restaurantes de Sigüenza con 1 estrella Michelín “Restaurante El Doncel” y “Restaurante El Molino de Alcuneza” , pero la guía Repsol también ha concedido Soles Repsol a Restaurante Nöla, e igualmente a Restaurante El Doncel y El Molino de Alcuneza, y “Soletes” a varios de nuestros restaurantes como son: “ Restaurante Justi en Jadraque”, “Restaurante La Granja en Alcuneza” y “Restaurante La Cabaña en Palazuelos”.